Mi primer hotel-capsula

Que es una forma curiosa de decir «hoy duermo en un palomar»

Parece mentira que apenas lleve algo más de una semana fuera de España y ya haya pisado cuatro países. Hoy ya, por fin, he llegado a Japón entrando por Fukuoka, en la isla de Kyushu, al sur-oeste del pais, y estoy a punto de dormir en mi primer hotel cápsula.

Hasta pronto, Seul.

David y yo empezamos el día aún digeriendo la comida de la noche anterior, lo que comúnmente se conoce como «el despertar de las boas«. Ambos estábamos cansados así que no hicimos ni el amago de ir a desayunar; lo cierto es que dormir un rato más parecía muchísimo mejor plan que cualquier otro.

Tras ajustar cuentas con el baño y ponernos a punto, decidimos dar un paseo por los alrededores tras pasar por una cafetería cercana. Encontramos un parque no muy lejano donde en los 90 se decidió trasladar algunas casas típicas coreanas y exponerlas para dar a conocer la forma de vida de una ciudad que poco a poco se extinguía. Era una visita gratuita, así que no dudamos mucho.

La mañana no nos ha dado para mucho más, la verdad. A las 13.15 me despedía de David (y ahora se le echa de menos, que a todo se acostumbra uno…) y salía en bus camino del aeropuerto de Seul. Que por cierto, de los más cómodos que he probado hasta ahora, todo sea dicho. Me ha dado tiempo a aburrirme y todo.

Le metemos un vuelo super rápido y de apenas una hora y sin darme cuenta, estoy en Japón. Sobre todo te das cuenta cuando recuerdas que su sistema ferroviario funciona como un reloj suizo…en una caja donde guardas 7547 relojes suizos más. Por suerte este año vengo algo más entrenado, puedo leer más de un cartel y me oriento con un poquito más de soltura. Pero no mucha, vaya. Otro de los motivos por los que necesito aprender japonés y de hecho me anima bastante a hacerlo.

El ordenado caos nipón

Llego a la estación de Hakata, la central de Fukuoka; dos líneas de Shinkansen (tren bala), cuatro de media distancia y ocho de cercanías. Dos personas había en toda la estación, si. Y media China que, además, deciden todos sacarse el Japan Rail Pass en grupo al mismo tiempo que yo, lo cual supone perder casi hora y media para conseguir el interrail japonés. Ahora tenía que averiguar cómo subir arriba, encontrar el andén correspondiente y llegar hasta mi estación, que no era muy lejana pero joder, estarse quietos todos un momento.

Me pongo serio y encuentro mi tren, consiguiendo no meter la pata. Me bajo en mi estación. Camino hasta el alojamiento…y aquí viene la magia.

Me abre una señora que no habla inglés, y yo apenas se dar las gracias en japonés. Que el día que aprenda a construir frases de verdad se van a cagar pero hasta entonces el cagao soy yo. Me hace el check-in y me enseña el alojamiento; nueve segundos tarda. Atended:

Esa es la zona común/cocina/barra y el dormitorio-palomar. Si, parecen nichos. Pero nichos amplios, cómodos y calentitos. Tienen casi el tamaño de una cama queen, quepo en cuclillas perfectamente y tienes algo de espacio para dejar tus cosas, además de un enchufe. Problemas:

  • Oyes todo lo que pasa en el dormitorio
  • Oyen todo lo que pasa en tu cabina
  • Si te pegas un cuesco pues es para ti solito

Como podéis ver tiene su lamparita, un par de perchas, una manta gruesa, almohada y demás. Ahora mismo estoy aquí dentro tumbado y lo cierto es que hay tiendas de campaña más estrechas y agobiantes. Lo que peor le veo es sin duda el ruido de fuera. El resto de huéspedes intenta no armar mucho jaleo pero obviamente se oye y hay movimiento. Por suerte, tengo tapones y lexatin.

Y aún así, me gusta.

Para mí esto es otra primera vez. Es otro primer viaje a algún sitio. Es una experiencia nueva que no se parece a las que haya tenido antes. Me da un poco de corte salir afuera y sentarme a charlar con los chavales como sé que terminaré haciendo en el siguiente alojamiento, pero hoy necesito relajarme y dormir todo lo posible.

Aún queda mucho Japón por delante, y no sabéis las ganas que le tengo.

¡Buenas noches viajeros!

Showing 2 comments
  • Toni
    Responder

    Me gusta como lo cuentas porque parece que me lo estás contando a mí…Y eso se nota—¿¿Te lo digo tó y no te digo ná??..

    • Toni Marco
      Responder

      Eso intento siempre, escribir estas cosas tal y como os la contaría en un bar, así sale todo fluido y con el toque personal 😀

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