Tres trucos para encontrar vuelos baratos

Y que funcionan, claro.

(Antes de nada, la foto de los embutidos no tiene nada que ver con el contenido del post, sencillamente tenía hambre)

Cada vez que empiezo a organizar un nuevo viaje recibo dos preguntas:

-¿Tú qué, que eres rico y estás aquí racaneando cervezas?

-¿Cómo encuentras esos vuelos?

Pues resulta que no, no soy rico, y que encontrar vuelos baratos es más fácil de lo que parece. Y hoy os voy a desvelar mis tres trucos para encontrar vuelos baratos.

La base del ahorro: buscar mucho

Éste primer truco puede parecer otro titular clickbait para atraer visitas, pero es que es verdad. Dejadme haceros una pregunta: cuando queréis comprar algo en la «vida real», ¿compráis lo primero que véis o rebuscáis un poquito entre las distintas opciones?

Normalmente solemos buscar el producto en distintas páginas web o tiendas hasta dar con la mejor calidad precio, ¿verdad? ¿Y porqué no hacemos eso mismo con los vuelos? La mayoría de a quienes les he preguntado me dicen que era «lo más barato que les ofrecía tal o cual página web». Y será cierto, pero con esos parámetros. La diferencia entre hacer una o dos escalas pueden suponer cientos de euros de ahorro. Daos una vuelta por todas las páginas comparadoras y una vez localicéis el vuelo que os interesa…seguid buscando. Probad distintas horas de despegue, por ejemplo.

Las ventajas de elegir horarios poco comunes

Los vuelos nocturnos y a horas intespestivas suelen ser bastante más baratos que otros a horas más «cómodas». Si, para mi también es un horror levantarme a las seis de la mañana para coger un vuelo, pero…¿os habéis planteado cogerlo mucho antes?

Este año en el vuelo de Tokio a Hong Kong mi vuelo despegaba a las 6 de la mañana, lo cual implicaba estar en el aeropuerto de Haneda alrededor de las tres. ¿Ventajas? Un vuelo que normalmente cuesta alrededor de 200 euros salió por apenas 90. Además de noche los aeropuertos son mucho más tranquilos. En los más grandecitos siempre hay buenas salas de espera y máquinas de vending para cenar algo.

El único problema es que no todas las ciudades están bien conectadas a sus aeropuertos a altas horas de la noche, pero si vais con planificación siempre encontraréis algún bus e incluso coches compartidos para no pagar demasiado.

Agotar todas las rutas posibles

Dice la frase que «todos los caminos llevan a Roma»…pero no te decían que no tiene porqué ser el mismo camino siempre. Por ejemplo, los vuelos que hacen escalas son mucho más baratos que los que no (así pueden vender más asientos y no arriesgarse a ir vacíos). ¿Pero y los de dos escalas? Pues aún más baratos.

¿Qué ventajas puede tener hacer dos escalas, que a priori parece algo aburrido y largo? Pues que podéis combinarlas con long-stopovers, que no son más que escalas largas (normalmente de un día de duración) que te permiten ver la ciudad donde te quedas. Incluso las hay de más días.

Así, un tedioso vuelo de 14 horas desde Londres a Tokio puede convertirse en un Londres-Estambul-Singapur-Tokio que además de reducir las horas de vuelo contínuo (y los problemas de salud que conllevan) te permite descubrir un poco esas dos ciudades intermedias. Y no sólo eso: puedes hacer muchas más combinaciones que volando directo. En este caso, podrías cambiar Estambul por Roma, o Singapur por Catar. ¡Imaginad las posibilidades! Uno de los mejores buscadores para hacer ésto es el de Skyscanner, echadle un ojo a ver.

Conclusión: busca, compara y arriesga

La búsqueda de los vuelos podéis compararla con la vida misma: no os conforméis con lo primero que os presentan, arriesgaos a ir más allá de lo establecido y agotar todas las opciones antes de rendiros.

¿Y tú? ¿Te gustaría compartir algún truco con nosotros?

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