Descubriendo Bhaktapur

La capital olvidada de Nepal

Katmandú, con su millón largo de habitantes censados (y otro millón sin censar seguro) no siempre ha sido la capital del antiguo reino, hoy República de Nepal. Hasta el siglo XVII ese papel lo ocupaba Bhaktapur. 

Está situada a unos 20 kms del centro de Katmandú y está rodeada por tres templos dedicados al dios hindú Ganesha, que protege a la ciudad constantemente. Debido a que se encontraba en la ruta que unía la India con el Tíbet era una ciudad muy prospera y eso se nota especialmente en la calidad y cantidad de artistas que entonces decoraron la ciudad. Destacan mucho los artesonados y el trabajo de la madera, especialmente las ventanas. Fijaos en esas tallas, es que son alucinantes.

La ventana del pavo es especialmente llamativa por lo refinado de la talla. Es de hecho una atracción turística y un orgullo para la ciudad. Cómo esa, un montón de ventanas de estilos similares. A mí me han dado ganas de traerme unas solo para colgarlas de una pared, sin agujero detrás ni nada. Qué maravilla. 

Bhaktapur también se vio muy afectada por el terremoto de 2015 que derribó una buena cantidad de estructuras y debilitó otras tantas. El terremoto está muy presente en todo el país, porque fue una especie de «recordatorio» de la fragilidad de todo lo que nos rodea, según me ha contado Rishi, mi homeowner. 

Bhaktapur también es conocida como «la ciudad de los devotos» por la cantidad de templos existentes y por tanto, de ritos que se hacían en ellos. Hoy he podido presenciar uno, aunque no me he enterado de un carajo. Pero era bonito. En este caso han encendido cuatro bandejas con aceites dentro (que olían a barbacoa) en cada esquina del templo, han abierto unas puertas de madera y dentro se entreveia una habitación donde imagino, veneran a sus dioses. 

A Bhaktapur se llega normalmente en coche, en este caso compartido con Iván, un médico francés jubilado y recién divorciado de ruta por Asia que hasta esta mañana vivía aquí en casa de Rishi y Rabina. El iba en dirección Bhaktapur para seguir descubriendo Nepal, y luego seguir hacia la zona oriental del país. Una vez allí había quedado con Charlie, otra huésped de la casa que estaba en Phokara estos días, por eso no la había conocido, y que el mismo lunes volvía hacia Katmandú. Así que al final he compartido el coche con el francés a la ida y con la americana a la vuelta. 

A pesar de haber sido capital Bhaktapur no es muy grande, así que Charlie y yo nos la hemos recorrido en cuestión de tres horas. Calles mucho más arregladas que en Katmandú, menos tráfico, menos polución, y una barbaridad de tiendas que dicen que hacen sus productos a mano pero lo hacen tan tan bien que en todas las tiendas es el mismo. No sé si me explico. La visita además ha incluido la Durbar Square (si, cada ciudad tiene la suya) de acceso gratuito y que pongo por detrás de la de Patan pero por delante de la de Katmandú. El palacio en si no era gran cosa, había además un templo hinduista en el interior pero había que descalzarse y estoy yo para refregar los calcetines por esos suelos milenarios. Hombre ya. 

Esto es una cabra que paseaba (o posaba) por allí. Cabra auténtica, porque olía como tal. De lejos. Muy de lejos. 

Y finalmente tal y como había acordado con el conductor que nos había traído a Iván y a mí, volvemos al punto de encuentro para recorrer los 20 kms que separan Bhaktapur y Katmandú en más o menos hora y media. Cosas del tráfico. El resto del día ha sido llegar a casa, cenar y a reposar las carnes que aunque no lo parezca, cada vez que voy a algún sitio minimo me marco entre 8 y 10 kms a patita por unas aceras que convalidan con 4º de Trekking. Y ahora a descansar.

Buenas noches, viajeros 🙂

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