Fin de la segunda visita a Bali

¡Hasta pronto!

Y volvió a llegar el día.

Han pasado tres semanas desde que llegué a Ubud y a veces me parece que fue ayer, y otras veces me parece que nunca me haya ido. En todo ese tiempo he tenido oportunidad de volver a estar con amigos y hacer algunos otros nuevos, de tener conversaciones aleatorias y agradables, de comer barbacoas coreanas acompañadas de sake aguado, de viajar a ciudades cuyos habitantes solo han visto a un bulé (un guiri) por televisión, de comer huevos fermentados, de relajarme, de reflexionar, de crear y aunque suene típico y manoseado, de «recargar pilas» que no es otra cosa que echar de menos tus rutinas.

Sin duda este segundo viaje a Indonesia ha sido muy provechoso para mi en múltiples sentidos:

  1. He tenido tiempo libre suficiente para pensar y/o preparar un par de proyectos muy interesantes y que me ilusionan mucho, de los cuales tendréis noticias más pronto que tarde. Algunos ya sabéis de qué van.
  2. Sigo en forma para meterme 30 o 35 horas de viaje en el cuerpo y encima disfrutar de ellas yo solito.
  3. He aprendido que un viaje como el del año pasado solo se puede tener una vez por destino, pero nunca dos. Las «primeras impresiones» solo se tienen la primera vez, ¿no?
  4. He entendido finalmente que un viaje de estas características, lejano y con cierto coste económico, debe ser para romper el círculo de confort que mantengo y disfruto durante el resto del año tal y como hice la primera vez. No puede tener otro objetivo que no sea ese y repetir destino es justo lo contrario.
  5. Al mismo tiempo he disfrutado revisitando un destino que ya conocía, aunque pueda parecer repetitivo.
  6. Y por último he confirmado que se pueden tener amigos que te aprecian no ya solo estando lejos en el tiempo sino en el espacio, si tienes voluntad suficiente para sostener dicha amistad.

Así que tal y como era mi objetivo, esta etapa balinesa ha sido exactamente como yo esperaba: diferente. Ni mejor ni peor, sencillamente me ha aportado unos conocimientos sobre viajar y sobre mi mismo que necesitaba conocer y confirmar y que el año pasado debido a la novedad era imposible que conociera. Al final va a resultar que era verdad lo de que viajar te hace crecer como persona y toda esas citas propias de Bucay.

A punto de irme a dormir para levantarme mañana pronto, cerrar la maleta y salir hacia el aeropuerto me gustaría dar las gracias, aunque quizás no lo lean nunca y de hacerlo igual no lo van a entender, a todas aquellas personas que han hecho de este segundo viaje por Bali otra experiencia única, diferente, necesaria y revitalizante, pero que ahora toca superar y dar un paso más si quiero seguir aprendiendo y creciendo.

Como habréis visto, ésta segunda visita he escrito muchísimo menos quizás porque ha sido más un viaje para estar con amigos y revivir experiencias que ya había tenido antes, y que he querido omitir para no convertir ésto en un blog de la marmota continuo. Volví a ver danzas balinesas, a comer platos que ya se hacen hasta familiares, a visitar monumentos que nunca me cansaría de ver pero que prefiero no volver a repetir y dejaros con la sensación del primer viaje, que creo que describí con mucha más intensidad que como lo hubiera hecho ésta vez.

En fin, mañana salgo rumbo a Hong Kong por segunda vez, donde pasaré apenas un día y medio antes de embarcar rumbo a España. Todavía me quedan cartuchos por quemar, no os creáis…

¡Un abrazo!

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