El mercado de Ubud

 In Asia, Bali, Indonesia

Si hay un sitio por el que primero pregunto allá donde voy incluso antes que por el bar más cercano es por el mercado. Aunque no compres nada, aunque no sucumbas a todos esos objetos brillantes y coloridos, sirve para medir el pulso de un barrio o de una ciudad, cómo de viva está.

Así que tras levantarme con el sol, sobre las seis (y no uso alarma), una ducha tibia y un desayuno ligero pero consistente, recorro todo Ubud de sur a norte sorteando unas aceras endemoniadas y balineses ofreciéndome llevarme en taxi, el pan de cada día. El mercado se encuentra junto al Palacio Real y aunque en el viaje anterior ya le hice una buena visita, esta vez le he dado una segunda vuelta por simple curiosidad.

El mercado en si es un conjunto de edificios a distintas alturas, con entradas aquí y allá, escaleras que parecen ir a ningún sitio y a todas partes a la vez, y con todo el producto a la vista. En general son baratijas chinas, camisetas de un «Hard Rock Bali» que no estoy seguro que exista siquiera y estatuillas de todos los colores y facturas. Sarongs, pañuelos, abanicos y collares cierran la oferta. Pero una vez esquivados los souvenirs se accede al interior del recinto, donde se compra verdura y fruta y los propios balineses acuden a llenar la cesta.

Este sería el núcleo del mercado, bajando una gran escalera con rampas para subir y bajar la mercancía. El olor fuerte de las especias se mezcla aquí con el dulzón del incienso. Todo ello bajo la atenta mirada de uno de los dioses hindúes que vigila las transacciones desde su pequeño altar.

Como podéis ver (más o menos) solo se vende fruta, verdura y especias, nada de carne o pescado ya que no disponen de neveras y el mar no queda cerca precisamente, además de que en esta zona de Bali no hay infraestructura como para traer pescado fresco desde las costas a diario. Este mismo mercado a pie de mar estaría lleno de calamares, mahi-mahi y otros productos del mar.

Buscando la salida, se llega a Jalan Karna, donde de nuevo vemos souvenirs y decoración.

En Jalan Karna si se camina despacio se pueden encontrar pequeñas plazas como ésta:

Finalmente al final del callejón además de encontrar unas cuantas casas que hacen de «puerta» al recinto se llega al campo de fútbol de Ubud.

Y de ahí finalmente a Jalan Hanoman, donde viven los macacos que pueblan la zona. Aquí unos cuantos monetes de tertulia.

Y ya volviendo a casa Mark me comenta si quiero acompañarle a Denpasar a recoger a una amiga y de paso echarle un ojo a un restaurante de barbacoa coreana que conoce. Amigos.mios, a la barbacoa jamás se le dice que no.

Mañana más. ¡Un abrazo!

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