Descubriendo Brooklyn

La Triana de Manhattan

En el ecuador de nuestro viaje hoy tocaba visita al otro lado del río, Brooklyn, ese barrio que muchos conocimos por Punky Brewster y que ahora es en buena parte territorio hipster, en el sentido bíblico de la palabra.

Hemos llegado cómodamente en metro a la otra orilla con el plan de venirnos tranquilamente dando un paseo pero por el camino hemos encontrado no pocas perlas: unas vistas magníficas, un parque donde sentarse a disfrutarlas, gente a mi parecer algo mas «amable» que en Manhattan, una librería de segunda mano con un piano que decía «Play me» al que mi padre le metió mano gustosamente…

y un paseo cruzando el puente (que no son nuestros puentes, este mide mínimo dos kms) hasta el otro lado buscando de nuevo el metro. El origen de Brooklyn al parecer está en los primeros esclavos negros libres a principios de siglo XIX, estableciéndose en la zona antes de que siquiera hubiera puente que es bastante posterior, de finales del XIX.

Con la piel ligeramente abrasada como buen guiri que soy hemos ido a una de las librerías mas famosas de NY, «Strand», con cerca de 18 millas de estanterías en su interior (eso dicen en su publicidad) y miles de libros de toda clase, desde nuevas ediciones hasta reliquias. Volveré antes de irme, seguro.
Y ya de ahi el cansancio se hace notar, mejor dar un paseo tranquilo y paladear bien el viaje que no llegar asfixiados a todas partes. Vuelta a casa y ahora a cenar.

Mañana, si no caen chuzos de punta, Harlem

Un breve paseo desde nuestra parada habitual en Times Sq. nos lleva al «Top of the Rock», la azotea del número 30 de Rocketfeller Plaza. A 67-69 plantas sobre el suelo, las vistas son como podéis imaginar un auténtico espectáculo, a más de 250 metros desde la acera mirando tanto a Central Park como al Downtown de Manhattan. Me esperaba mas viento pero hemos tenido suerte con un fia claro, tranquilo y con pocas esperas, además de una subida y bajada vertiginosa en ascensor.
La siguiente parada tras nuestra dosis de gordura neoyorkina (una pizza con una masa increíble, por cierto) ha sido un paseo por Central Park, de oeste a este, un verdadero oasis dentro de esta «jungla de hormigón» que decía Alicia Keys; niños jugando a la pelota, animalillos sueltos, gente paseando sus perros, en bici, todo calma y sosiego, lo que un parque de verdad representa y lo que una ciudad como esta parece necesitar como el comer.

Finalmente hemos terminado por atravesar el Upper East Side, de las zonas mas pijas y caras de Manhattan para meternos en el metro y volver a casa a descansar tras otro dia en familia. Por cierto, ¿hace cuanto no vais al parque con los vuestros? Hasta hoy no me habia dando cuenta de qué poco se cultiva una tradición tan sana, tan bonita y necesaria.

Buenas noches

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