Despidiéndome de Bali

 In Asia, Bali, Indonesia

Volveré

He recorrido unos 14.000 kms para llegar hasta aquí. Estuve ahorrando durante 9 meses trabajando todas y cada una de las noches para llegar hasta aquí. He soñado mucho para llegar hasta aquí. Y he superado unos cuantos miedos para llegar hasta aquí.

Pero ya es hora de volver.

Han pasado cuarenta días y cuarenta noches en las que he vivido cosas que no se explicar, cosas que intento transmitiros pero que se quedan en el camino. He visto bailar danzas centenarias, he salido a pescar en una barca diminuta por el Mar de Bali, he visto el amanecer y el atardecer sobre el Monte Agung, he aprendido a cocinar satay, a caminar más lento, a que estar sólo no es una condena y ni siquiera es verdad, nunca se está sólo. He visto palacios y templos milenarios, rincones donde sólo hay estrellas, sacerdotes que te miran a los ojos y ven dentro de ti. He aprendido tradiciones y leyendas y se las he enseñado a los demás. Me he permitido el lujo de dejar correr el tiempo para saborearlo mejor después, como cuando dejas la galleta del helado para el final.

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He visto gente que simplemente se gira y te pregunta tu nombre porque no pasa nada por preguntar, ni pasa nada por hablar con desconocidos. He reído, he llorado de la risa, he celebrado varios cumpleaños, he visto bodas, rituales, ceremonias, funerales y bautizos, me he abrazado con gente que acababa de conocer como si fueran viejos conocidos y ellos me han despedido como si fuese de la familia. He cocinado para ellos y ellos se han llevado un tupper llenito hasta arriba como agradecimiento.

He vivido un ciclón tropical de fuerza 3, he visto que las estrellas no son las mismas que las de Europa, que los amaneceres duran una hora y que la comida picante siempre puede ser mas picante. He caminado alrededor de una isla del tamaño del centro de Sevilla por aguas transparentes como una piscina. He probado platos de Java, Borneo, Sumatra, Bali y Tailandia, comiendo con las manos. He caminado horas bajo un sol abrasador y a los cinco minutos remangarme para resguardarme de la lluvia. He tenido que negociar todos y cada uno de los regalos que llevo porque un viaje no es un viaje si no dejas algo allá donde fuiste ni te traes algo a donde vayas a volver.

He aprendido que confiar es algo natural en las personas y que todos aprendemos de todos, siempre tenemos algo que enseñar por poco que sea.

Voy a echar de menos esto pero he aprendido que echar de menos no es malo, que no pasa nada. Solo echamos de menos aquello que recordamos como bueno.

Y os echo de menos a vosotros, claro.

Mañana a las 19.00 salgo rumbo a Madrid, llegaré unas 24 horas después a Sevilla.
Este blog por tanto ha llegado a su final, cumpliendo su misión tal y como yo esperaba. Faltan muchas fotos, muchos vídeos, unas cuantas historias graciosas y muchas otras que solo podré contaros en persona porque escritas no son lo mismo, no saben ya igual. Ahora leo las primeras entradas y me parecen muy, muy lejanas en el tiempo, como si fuese la historia de otra persona, como si no me hubiera ocurrido a mi. Pero vosotros me habéis acompañado todo ese tiempo así que también sois parte de mi pequeña aventura. No he viajado sólo, como os decía antes.

Nos vemos muy pronto.

FIN.

PD: ….o no 😀

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