Más cocina balinesa

Sobreviviendo a las especias.

¿Nunca os ha pasado que a veces notáis como el móvil os vibra en el bolsillo, lo miráis y os dais cuenta de que ha sido cosa de vuestra imaginación?

A mi me empieza a pasar pero con la lluvia de este lugar. No llueve, pero puedo oírla con claridad. Pero no es como esa lluvia fría y fina propia del invierno, ni como ese chaparrón cálido y rápido del verano, no tiene nada que ver: esta es densa e intensa. Es pesada, como si lloviese almíbar. Y me encanta porque solo me ocurre en momentos de calma absoluta, como entre el sueño y la vigilia. Debe ser que hoy la he oído de forma tan constante que ya no se me va a olvidar en la vida, como muchas otras cosas de este viaje. Como si fuese un souvenir que sólo existe en mi cabeza.

Me empieza a fascinar algo tan sencillo como la lluvia, qué cosas.

Desde las seis de la mañana que me he levantado hasta hace apenas unos minutos el día ha sido espectacular, enmarcado por esa lluvia que decía. A las siete me han recogido para ir a la Balinese Farm Cooking, una granja de comida orgánica a una hora al norte de Ubud. Por apenas treinta euros el pack incluía:

  1. Servicio de transporte desde y hasta el hotel
  2. Libro de recetas
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  1. Visita a un mercado local para aprender qué alimentos íbamos a utilizar. No compramos ninguno, ya los tenían allí.
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  1. Paseo por las huertas del recinto donde estábamos para recoger algunos de los alimentos por nuestra cuenta, como jengibre, citronella, calabacines, espinacas, galangan… Lluvia intensa.
  2. Y llego la hora de la verdad. Cocinamos cinco platos y un postre. Vamos allá:

Sayur urab (verduras picantes con coco y lima)

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Tuna sembel matah (atún marinado picante)

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Tempe manis (soja fermentada con salsa de cacahuete)

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Bali Satay Lilit (pinchito de cerdo estilo balinés)

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Y por último el postre, Pisang goreng (plátano frito).

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Si, faltan las fotos del pollo y del base gede, la salsa picante que hemos ido combinando con casi todo. Con casi todo que me ha faltado el canto de un duro para echársela al plátano…

Personalmente los platos que mas me han gustado y que creo que me han salido mejor han sido la salsa picante, el sayur urab, el atún y el satay. De todas formas en el libro tengo mas recetas y muy sencillas. Casi todas las especias menos dos las puedo encontrar en cualquier lugar y las otras dos las puedo conseguir aquí o por internet.

Por cierto, mis compañeros de cocina:

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Y la cocina, en medio de la granja.

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Arrastrándonos como pudimos hasta el coche aun tenían una sorpresa para nosotros: una visita a una pequeña plantación de café y otras plantas, para explicarnos un poco como se hace el kopi luwak, el café mas caro del mundo que curiosamente, sale del culo de un gato*.

*No es un gato, ni siquiera se le parece, pero las mierdas son idénticas.

Si si, tal como leéis: el animalito se come los granos de café maduros, los digiere, los caga casi enteros, los recogen, lavan, secan, tuestan y pican y listo, a 12 euros la taza. Ni que fuera un Starbucks, vamos.

Aquí el animalito en cuestión:

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Recogida y limpieza del grano

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Tueste y molienda. La señora no es de atrezzo, estaba allí tostando café como una loca:

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Y no, no lo probé pero sabéis que eso ocurrirá tarde o temprano. Pudimos probar otros cafés, eso si, como el café con jengibre, vainilla, ginseng o el cacao puro.

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Y para terminar, algunas de las vistas que teniamos mientras disfrutábamos de tanto sabor junto:

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Un día intenso y muy agradable, igual que la lluvia…

¡Buenas noches!

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