Los campos de arroz de Ubud

Tras el pequeño parón de ayer por el que al principio me sentí algo culpable pero luego agradecido hoy ya si que me he dedicado a recorrer otra zona de la ciudad por la que solo había estado de pasada pero me había parado con detenimiento: Jalan Wenara Wana. Nace justo a las puertas del Bosque Sagrado de los Monos y sube hasta Jalan Raya Ubud, la calle principal.

Mi objetivo inicial era ir a buscar  Pablo, el simpático argentino que os comentaba hace unos días e iba decidido a probar sus tapas españolas pero estaba cerrado, así que seguí caminando calle arriba para finalmente acabar almorzando en un warung de Borneo. Maravilla.

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Mie goreng sate o lo que es lo mismo, fideos fritos con satay, pinchitos de pollo con salsa de cacahuetes. Ese plato tengo que aprender a hacerlo como sea. Sublime.

Del warung decidí ir a visitar el Palacio Real de Ubud que estaba bastante cerca y por el camino algo atrajo mi atención. Ya había pasado por ahí hacia media hora de ida a almorzar pero no había visto bien la señal.

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Hacia los campos de arroz, dice. Desde el cartel hacia adentro solo se veía un callejón estrecho un poco regulero y que giraba hacia ningún sitio pero algo me decía que tenia que entrar (aparte del cartel, que podía ser antiguo). Y lo hice. Seguí al conejo blanco hacia su madriguera…

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Toda la pinta de que pudiese haber hasta cocodrilos, ¿verdad? Pues no. Solo pollitos. Y un señor muy simpático que se estaba fumando un cigar.

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Al final, algo acojonado porque no sabia hacia donde iba y como cada vez que solemos arriesgar, estaba mi recompensa:

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Los famosos campos de arroz de Ubud. Como los de Isla Mayor pero en escalones. El caso es que al llegar me di cuenta de que estaba totalmente solo en medio de los campos, con una brisa rebajando los 30 grados provocados por un solazo de justicia allá a lo alto. Sólo. Bueno, y los patos. Uno de esos momentos mágicos que venia buscando y que allí llaman «Bali Moments».

Tras desandar el camino y saludar de nuevo al señor del cigar llegue al Palacio Real Pura Tamen (Templo del Loto). En Bali como en otras partes de Indonesia siguen existiendo familias reales locales y nobleza a distintos niveles. Aquí el Palacio Real sigue en uso y es visitable excepto cuando la familia real esta dentro, como es lógico.

Edito: confundí por error el Palacio Real con el Templo del Loto. El Palacio Real no está lejos y la estructura es similar; la explicación de la realeza en Indonesia sigue siendo la misma.

Puertas del Palacio Real Templo

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Estatua hindú en el patio principal.

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Gamelan (metalófono tradicional)

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Estatua ritual lista para el desfile. Resulta que esta gente viste a sus estatuas con ropas bordadas en oro, las bendicen con incienso y las acompañan en su recorrido por las calles. Resulta que no somos tan diferentes, ¿eh?

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Puertas de una habitación.

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Guardián de dicha puerta

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Un detalle de una ventana

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De vuelta a casa me he encontrado con un funeral, sobre el cual ya he preguntado y es tan interesante como complejo, y lo reservo para una entrada dedicada a la espiritualidad balinesa que esta al caer.

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Tras una ducha, una Bintang bien fresquita y unas gyozas de espinacas y setas shitake como estas…

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…acompañado de un atardecer como este…

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…he decidido que es momento de otra Bintang. O de un mojito, ya veré.

Mañana os cuento.

¡Buenas noches

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